Dime como hablas y te diré …como escucho. Si tu me dices algo, entonces creo que yo te tengo que contestar. ¿Verdad? En ese dar y recibir permanente que proporciona la comunicación podemos encontrar importantes claves de nuestras relaciones y comportamientos tanto en nuestras relaciones publicas como en nuestras relaciones intimas. En el siglo XXI, con unas tecnologías que cada día proponen nuevas herramientas de comunicación e información, pienso conveniente cuestionar con regularidad nuestras modalidades de comunicación y tomar un tiempo para profundizar en las partes que nos resultan más complicadas. Porque nuestras emociones no se resumen a emoticonos, porque hablar no se resume a juntar palabras, porque escuchar mejor es mucho más sutil que subir el volumen, porque tu me importa y nuestra relación se merece una comunicación de calidad y de entrega. Entonces voy a parar ese ruido de fondo del día a día, voy a adoptar una postura cómoda, una respiración pausada, voy a pedirte permiso para dialogar y sé que pondremos lo mejor de nosotr@s para afinar nuestras frecuencias, y sé que así se podrá escuchar armonía del canto de nuestras voces. Decir y no decir, escucharte y escucharme, hacer de la comunicación una herramienta al servicio de nuestra relación, y así colaborar. Te invitamos a regalarte 15 horas de aprendizaje vivencial sobre comunicación con un grupo de personas comprometidas con el trabajo personal y...